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17 de julio, 2001
Por Gary
Orfield
Casi cincuenta años después de que la
Corte Suprema de los Estados Unidos resolviera que la segregación
racial en las escuelas del sur era inconstitucional e intrínsecamente
injusta, un nuevo estudio realizado por The Civil Rights Project
en la Universidad de Harvard muestra que la segregación ha
seguido intensificándose en la década de los 90. El
estudio titulado: Escuelas más separadas: consecuencias
de una década de renovada segregación , por
Gary Orfield y Nora Gordon, analiza las estadísticas del
año escolar 1998-99, que son los datos más recientes
obtenidos del Common Core of Education Statistics por el Centro
Nacional de Estadísticas de la Educación. Los investigadores
descubrieron que muchos de los avances obtenidos para los estudiantes
negros desde 1960 habían sido eliminados durante una década
que trajo consigo tres decisiones de la Corte Suprema que limitaban
los remedios a la segregación. Los datos hallados muestran
también que los latinos, el grupo minoritario más
numeroso de la nación, ha ido aislándose más
y más durante los últimos 30 años, con una
segregación que sobrepasa a la de los negros, y que el rápido
crecimiento de los grupos minoritarios suburbanos no ha producido
escuelas integradas.
Esta renovada segregación está ocurriendo
a pesar de la creciente diversidad de la nación, sobre todo
del rápido crecimiento en un 245% de la población
escolar latina en los últimos 30 años. Según
el Sr. Orfield, director conjunto de The Civil Rights Project, la
renovada segregación está contribuyendo a que aumente
la distancia en calidad entre las escuelas a las que asisten estudiantes
blancos y aquellas al servicio de una gran proporción de
estudiantes de grupos minoritarios.
Dice el Sr. Orfield: Aunque nuestras escuelas
van a ser las primeras de las principales instituciones que experimenten
una mayoría de raza distinta a la blanca, nuestra investigación
muestra con regularidad que las escuelas se vuelven cada vez más
segregadas y que ofrecen a los estudiantes oportunidades educativas
sumamente desiguales. Esto es una paradoja, si se considera que
existen pruebas de que las escuelas sin segregación mejoran
el resultado de sus exámenes y cambian positivamente la vida
de los estudiantes, y de que los norteamericanos muestran cada vez
más su apoyo a las escuelas integradas. Los estudiantes de
grupos minoritarios con el mismo resultado en los exámenes
tienden a rendir mucho más en la universidad si han asistido
a una escuela secundaria interracial.
- Una constante vuelta a la segregación,
a nivel nacional y en el sur. Un 70.2% de los estudiantes
negros del país asiste ahora predominantemente a escuelas
de grupos minoritarios (más del 50% de los matriculados
de minorías), aumento significativo sobre el punto bajo
de 62.9% de 1980. Más de un tercio de los estudiante negros
del país (36.5%) asiste a escuelas donde los matriculados
de grupos minoritarios son un 90-100%. La proporción de
estudiantes negros en dichas escuelas ha ido en constante aumento
desde 1986, cuando estaba en el punto bajo de 32.5%.Aunque el
sur permanece más integrado de lo que estaba antes de la
revolución de los derechos civiles, está dando marcha
atrás aceleradamente. Entre 1988 y 1998, el porcentaje
de estudiantes negros en escuelas para blancos fue disminuyendo
constantemente de 43.5% a 32.7%. La renovada segregación
en el sur es digna de atención, ya que esa región
tuvo el mayor aumento de integración racial en sus escuelas
entre 1964 y 1970.
- La segregación de los latinos
en aumento. Las tendencias más drásticas
en segregación afectan a los estudiantes latinos. Mientras
que la intensa segregación para los negros está
todavía 28 puntos más baja que el nivel que tenía
en 1969, para los latinos ha aumentado efectivamente 13.5 puntos
En 1968 un 23.1% de estudiantes latinos asistía a escuelas
con un 90-100% de matriculados de grupos minoritarios. En 1998
ese número aumentó a 36.6% de estudiantes latinos.
- Los blancos son los más segregados
en las escuelas. Según los datos, a pesar del rápido
aumento de grupos minoritarios matriculados en las escuelas, los
estudiantes blancos siguen siendo los más separados de
otras razas en sus escuelas. Como promedio, los blancos asisten
a escuelas donde más del 80% de los estudiantes son blancos
y menos del 20% de los otros estudiantes pertenecen a otros grupos
raciales y étnicos combinados. Aun en el Distrito de Columbia,
donde menos de un estudiante en veinte era blanco, el estudiante
blanco típico estaba en clase con una leve mayoría
de blancos. Los blancos y latinos asisten a escuelas con un 53%
a 55% de estudiantes de su propio grupo. Los latinos asisten a
escuelas con un mayor promedio (12%) de estudiantes negros, comparados
con los blancos (6.9%), y los negros asisten a escuelas con un
promedio mucho más alto de latinos matriculados (10.5%),
en comparación con los blancos (6.9%). Los indios norteamericanos
asisten a escuelas donde cerca de un tercio de los estudiantes
(31%) son de ascendencia indígena.
- Pronunciados vínculos entre segregación
por raza y por pobreza. La segregación por raza
está muy estrechamente ligada a la segregación por
clase social e ingresos. Las escuelas racialmente segregadas (para
todos los grupos con excepción de los blancos), son casi
siempre escuelas con una alta concentración de pobres.
Casi nueve décimos de las escuelas afroamericanas y latinas
segregadas experimentan pobreza concentrada. El estudiante negro
o latino promedio asiste a la escuela con más del doble
de compañeros pobres que el estudiante blanco promedio.
Los datos de 1998-1999 muestran que las escuelas a que asisten
estudiantes negros y latinos promedio, respectivamente el 39.3%
y el 44% de los estudiantes son pobres. En las escuelas a que
asisten estudiantes blancos promedio, el 19.6% de los estudiantes
son pobres. Los niveles de pobreza están estrechamente
relacionados a los promedios de resultados de exámenes
y a muchas clases de desigualdades en la educación.
Los datos del censo muestran que habrá más
y más áreas metropolitanas y estados que no tengan
un grupo mayoritario o en que el grupo mayoritario sea de latinos
o de afroamericanos. Esta será una nueva experiencia en la
historia de la educación norteamericana. Los investigadores
de The Civil Rights Project recomiendan lo siguiente para contener
la polarización racial y étnica y las desigualdades
en la educación:
- expansión del programa federal para escuelas especializadas,
e imposición de requisitos semejantes opuestos a la segregación
en escuelas privadas financiadas federalmente (charter schools);
- apoyo activo de fundaciones privadas, y grupos comunitarios
que se esfuercen por continuar con planes y programas locales
opuestos a la segregación, a través de la investigación,
el apoyo y la litigación;
- creación de peritos en integración y capacitación
en relaciones entre las razas en los departamentos de educación
estatales;
- documentación basada en las encuestas de distritos escolares
sobre el valor (en términos legales, el valor de obligación),
de la experiencia en escuelas interraciales en la propia ciudad;
- creación de muchas escuelas integradas bilingües
en dos sentidos, en las que los estudiantes de cada grupo lingüístico
trabajen y aprendan juntos, y se ayuden mutuamente a dominar la
otra lengua;
- provisión de fondos para un mejor asesoramiento y transporte
para políticas de transferencia entre distritos;
- promoción y financiamiento de intercambio de maestros
entre distritos escolares de la ciudad y los suburbios, y preparación
de los maestros en técnicas para lograr una exitosa clase
interracial;
- investigación de las políticas escolares y de
vivienda, con el fin de evitar que se vuelva a segregar en forma
masiva grandes sectores de los suburbios centrales;
- patrocinio de escuelas integradas especializadas, a nivel metropolitano,
mediante fondos federales y estatales y universidades;
- inicio de un nuevo y serio saber que se concentre en los mejores
enfoque para lograr mejor educación y relaciones raciales,
en las escuelas con tres o más grupos raciales presentes
en número significativo, y con dos o más lenguas
bien representadas;
- cuidadosa documentación del impacto sufrido por los estudiantes
en los distritos que restauran escuelas de barrio segregadas.
The Civil Rights Project de la Universidad de Harvard
es una iniciativa interdisciplinaria comprometida en movilizar los
recursos de Harvard y de toda la comunidad investigadora en apoyo
de la lucha por la justicia racial y étnica. Al establecer
una sólida colaboración entre investigadores, organizaciones
comunitarias y dirigentes políticos, The Civil Rights Project
espera elevar el nivel del discurso sobre los problemas elegidos
como objetivo, y reformular el tono y contenido de muchos de los
debates legales y políticos de la actualidad.
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